2020, Primera carrera de la temporada de MotoGP. Circuito de Jerez-Ángel Nieto. Marc Márquez sale desde la última posición pero, tras una veintena de vueltas, consuma una remontada épica y se sitúa en tercer lugar.
A pocos giros para el final, y con la victoria entre ceja y ceja, una duda caída cambiaría por completo su vida. El octocampeón del mundo se fracturó el húmero del brazo derecho, y su reaparición y puja por el noveno título mundial fueron cuando menos utópicas.

Ahora, dos años después, tras pasar tres veces por el quirófano para operarse en su brazo derecho y tras sufrir dos episodios de diplopía (visión doble), Marc Márquez se ha sincerado en una entrevista a ‘L’Équipe’.
El ilerdense es consciente de que «no es el mismo» ya que su estilo de pilotaje ha tenido que variar ya que debe «utilizar más las piernas para controlar la moto» y así «evitar a toda costa un nuevo golpe en la cabeza para evitar posibles problemas de visión».
«No es fácil», confiesa, aunque el de Honda no huye del riesgo: «Si no lo hubiera hecho, no habría podido marcar el mejor tiempo en los primeros entrenamientos libres bajo la lluvia en Portugal y no habría podido marcar el tiempo que hice en una pista todavía húmeda en la clasificación… Si no aceptara el riesgo, no podría ir rápido, y el día que no acepte el riesgo, acabaré con mi carrera».
De hecho, la retirada es una opción que ha pasado más de una vez por la mente de Marc: «Hubo momentos en los que pensé en dejarlo. Lo pensé el año pasado cuando me costó volver en primavera, y este año también después de aquella caída en Mandalika que me despertó el problema de visión… Pero me di cuenta de que si lo hacía, nunca podría volver tan bien como antes».

















