El Real Madrid afronta este sábado el escalón final antes de culminar su obra en el Mundial de Clubes ante el Al Hilal saudí, en un duelo por un título que sería el antídoto perfecto para dar portazo a semanas complicadas de zozobra, confirmando la buena imagen de la semifinal, mientras que el conjunto asiático buscará prolongar la sorpresa, tras eliminar al Flamengo, y soñar con ser el primer campeón asiático de la historia del torneo.

Los blancos son el equipo más laureado de esta competición con cuatro títulos, el último en 2018, cuando encadenaron tres ediciones consecutivas levantando el trofeo (2016, 2017 y 2018). Y además del aliciente que supone agrandar su palmarés, el Real Madrid ve esta final como una enorme oportunidad para generar un impulso importante de cara al momento decisivo que viene en febrero y marzo en todas las competiciones, con todo en juego.

La zozobra, la incertidumbre y la falta de consistencia y continuidad son los síntomas de la “enfermedad” que afecta a los merengues en las últimas semanas. Sin dar un golpe en la mesa a base de estilo y juego, levantar el Mundial parece el antídoto perfecto para recuperar el ritmo, la identidad y el carácter, con una alegría muy necesaria y aliviadora.
Así, Carlo Ancelotti celebró en la previa llegar «al final de un largo camino» y pidió «hacerlo bien» para ganar «más confianza».

















