El Salvador se volvió en un semillero de talentos en el tiro con arco y uno de sus máximos exponentes, Roberto Hernández, contribuye en la formación de los futuros -y presentes- embajadores cuscatlecos de este deporte.
Hernández, que en agosto pasado le dio una de las tres históricas medallas de oro al país en Juegos Panamericanos, combina hoy su rutina de atleta con la de maestro, una faceta de su vida que, según dijo, disfruta desde sus primeros años.
«Es interesante, empecé a enseñar en septiembre de 2015, con buen ánimo. Mi primer trabajo fue dando clases de natación en cursos de verano, cuando estaba pequeño. Entonces eso de enseñar siempre se me ha dado y me ha gustado mucho», comentó Roberto.
Esa doble labor se le facilita en la medida que tiene como discípulos a los integrantes de una de las camadas más prometedoras del tiro con arco.
Paola Corado, Gerardo Rivas, Douglas Nolasco, Sofía Paiz (de Guatemala) y Andrea Orellana son integrantes de ese selecto grupo de estudiantes que, todas las tardes y de lunes a viernes, aprenden de cerca con el ya experimentado flechero criollo.
«Estar agradecidos con Roberto es lo mejor, nos comparte su conocimiento ampliamente; es muy experimentado y ha ido a Mundiales, Panamericanos y es un muy buen apoyo porque somos jóvenes y estamos empezando nuestras carreras, dentro y fuera del tiro con arco», dijo sobre la experiencia Gerardo, quien no solo ha coincidido con Bob en los campos de práctica, sino en competencias.
«Al final, ver superarse a los jóvenes y de que van mejorando, creciendo, no solo como deportistas, sino como personas, y estar cerca de ellos, apoyarlos en sus problemas, en su día a día, también me hace sentir bien… me da una energía extra», confesó al respecto Hernández, quien junto a sus jóvenes pupilos entrena y compite, algo que también lo beneficia.
«Me di cuenta de que me servía a mí, distraerme un poco y probar si cosas que me sirvieron en mi carrera le servían a los chicos y ya cuando empezaron a tirar bien, esforzarme más para seguir siendo el número uno, porque son chicos que compiten conmigo y están a muy buen nivel y me ponen en aprietos», indicó con una sonrisa el santaneco.
CON ALTO PERFIL
Y como bien dijo Roberto, sus alumnos y compañeros ya probaron las mieles del triunfo y saben muy bien qué es representar al país en eventos de relevancia. Recientemente, arrasaron en el Centroamericano juvenil, mientras que la nóvel Paola Corado, apenas 16 años, se ubicó como la novena mejor flechera del mundo en España.
Corado curiosamente, solo acumula tres años en este deporte, al que ingresó por cuestiones del azar: «Empecé porque mi mejor amiga me trajo. Los viernes ella iba a mi casa y como queda súper cerca de acá (el campo de entrenamiento), me decía: ‘vamos a entrenar’, y desde la primera vez que empecé a practicar me encantó y me quedé».
En el presente ya es campeona panamericana juvenil (2018), medallista de bronce en Centroamericanos y del Caribe, junto a Andrea Orellana y Rebeca López, además de ser la novena en Madrid, a donde viajó junto a Hernández.

















