Rafa Nadal ha empezado sus décimas Finales ATP con solvencia y un resultado ideal para cimentar el trabajo que espera le conduzca a las semifinales. El número dos mundial, 34 años, ha impuesto solidez y experiencia para triturar a un desbocado Andrey Rublev, que pagó la novatada.
Valioso el triunfo, por sí mismo y porque ganar en dos sets en la Copa de Maestros significa un extra que puede ser relevante en el caso de que haya un desempate. Venció al líder de partidos (40) y títulos (5) ganados por 6-3 y 6-4 en 1h.17’.
Nadal se pone al frente del Grupo Londres 2020. El martes día 17 se enfrentará al austríaco Dominic Thiem, que vengó la derrota en la final de 2019 derrotando al campeón griego Stefanos Tsitsipas por 7-6 (5), 4-6 y 6-3.
El rodaje de los cuatro partidos en el ‘indoor’-pista dura de París ayudó, como era la idea, a Rafa Nadal. Entró en el O2 de Londres, sin público por el coronavirus, con el tenis adaptado al medio, más confiado de que su juego respondería. Lo hizo, y mucho, el saque, que mantuvo intacto todo el partido. Le dio aplomo.
Consistente, desubicó a Rublev cambiando direcciones y alturas. Al ruso le gusta ir a piñón fijo, entrar en ritmo trepidante. No se lo dio Nadal, quien además castigó su segundo saque restando pegado a la línea, una posición novedosa en la táctica del español.

















