La «Operación Centinela», en la que participan el FBI y la DEA, entre otras agencias gubernamentales, apunta a impedir que los traficantes se beneficien de las ganancias que obtienen por la trata de personas, explicaron autoridades.
«Las medidas que tomaremos en los próximos meses mejorarán la seguridad de la frontera de Estados Unidos y ayudarán a salvar las vidas de migrantes vulnerables«, dijo a periodistas el secretario del Departamento de Seguridad Interior (DHS), Alejandro Mayorkas.
Para esto, explicó, el DHS y sus socios nacionales e internacionales usarán todas las herramientas disponibles para identificar a quienes participan o facilitan el contrabando de personas y tomarán medidas en su contra, incluidas sanciones.
Mayorkas dijo que se prevé revocar visas y otros documentos de viaje, suspender e inhabilitar entidades comerciales y congelar cuentas bancarias y otros activos que los miembros de estas organizaciones tengan en Estados Unidos.

















