Un duelo de campeonato. Así se define lo visto en el GP de Francia de F1. Dos hombres, Hamilton y Verstappen, y dos equipos, Mercedes contra Red Bull. Y una pelea encarnizada por todo. Campeones ante aspirantes. Una batalla brutal en la que cualquier pequeño detalle podía resultar decisivo.
Si normalmente Paul Ricard nos tenía acostumbrados a carreras aburridas con un pládido dominio de Mercedes, en esta ocasión, en la Fórmula 1 más igualada de los últimos tiempos, la carrera fue apasionante. Y es que de nuevo, la cita se encargó de recordar a todos que este curso la F1 es muy diferente a los años anteriores. En un circuito teóricamente de los de la estrella, la lucha por el triunfo entre Max y Lewis fue apasionante, empezando por un error de Verstappen en la salida que enmendó Red Bull con su estrategia en boxes, y acabando con una tremenda remontada a toda velocidad de Max después de optar por ir a dos paradas ante un Hamilton que apostaba por ir a una.
La cosa solo podía acabar con un desenlace agónico, con Verstappen ganando un Gran Premio con un adelantamiento final a falta de dos vueltas que le servía para dar un tremendo golpe moral a Lewis y a Mercedes en la lucha por un Mundial del que es más líder (+12 puntos)


















