Más de 300.000 inmigrantes beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) siguen en vilo ante la falta de una solución definitiva para su estatus legal en Estados Unidos, el que fue cancelado a seis países en 2018, bajo la Administración del expresidente Donald Trump.
Cuando faltan escasos días para que la Administración del presidente Joe Biden cumpla sus primeros 100 días de gestión, estos inmigrantes agrupados en la Alianza Nacional del TPS, se muestran descontentos por lo que califican como una falta de respuesta de parte de la Casa Blanca.

Muchos de ellos argumentan que durante la campaña electoral confiaron en la promesa del actual gobierno de ofrecer una solución rápida para miles de personas, muchos de los cuales han residido por más de dos décadas con permiso temporal en Estados Unidos.
De manera simbólica la Alianza Nacional ha realizado una protesta -desde mediados de marzo y que concluirá el 30 de abril-, la cual incluye una huelga de hambre alterna de parte de sus miembros que llegan a Washington DC para instalarse de forma continua en el Freedom Plaza, en el centro de la capital nacional y a escasas tres cuadras de la Casa Blanca y dos millas del Capitolio.
El coordinador de la Alianza Nacional del TPS en Washington, Mardoel Hernández, explicó que la incertidumbre sobre la situación sigue haciendo mella en estos trabajadores porque cada día se alarga la espera para ver una solución a su problemática.
También porque este colectivo organizado en alrededor de 70 comités a nivel nacional en 35 estados de la Unión Americana puso todas las expectativas en el cambio de gobierno: los demócratas tienen mayoría en ambas cámaras del legislativo federal en Washington, aunque limitada al desempate en el Senado con el voto de la vicepresidenta Kamala Harris.

















