Los Boston Celtics, asestaron a los Heat su primera derrota en casa en estos playoffs gracias a una monumental primera mitad en la que el estelar Jayson Tatum anotó 17 de sus 27 puntos tan solo en el segundo cuarto.

Con una feroz intensidad en ambos lados de la cancha, Marcus Smart fue clave para la reacción de los Celtics firmando uno de los mejores partidos de su carrera, en el que terminó con 24 puntos, 9 rebotes, 12 asistencias y 3 robos.
«Me sentí mal por no haber podido estar con mis compañeros. Es una bendición estar en la pista con ellos e ir a una batalla contra un muy buen equipo como Miami», dijo.
El base, por un esguince, y el dominicano Al Horford (10 puntos), por el protocolo contra covid-19, habían sido sensibles bajas en la derrota inicial de Boston el pasado martes.
Jayson Tatum, en otra pieza de museo de sus deslumbrantes playoffs, fue la punta de lanza de un equipo que persigue sus primeras Finales desde 2010 y que ya ha dejado en el camino a candidatos como los Nets y los Bucks, vigentes campeones.
Por los Heat apenas su líder Jimmy Butler, con 29 puntos, plantó cara a la contundente actuación colectiva de Boston.
«No quiero pasar página (todavía), esto tiene que doler», recalcó.
«Ellos intentaron avergonzarnos, y lo hicieron», añadió.
Los Celtics, se fueron al descanso con 70 puntos anotados, su mayor cantidad como visitantes en una primera mitad en playoffs desde 1972.
A la vuelta del vestuario, y con 25 puntos de desventaja, el único jugador de los Heat en reaccionar fue Butler, quien venía de lograr 41 puntos el martes.
El escolta trató de liderar la resistencia sumando 16 puntos en un tercer cuarto en el que también se fajó al máximo en defensa.
Miami redujo la desventaja a 18 puntos, pero el técnico de los Celtics, Ime Udoka, frenó el impulso con un tiempo muerto y sus pupilos retomaron el control.
A mediados del último cuarto gran parte de los aficionados de los Heat abandonaron sus asientos al ver que los Celtics llegaban a tener una ventaja de 31 puntos.
«Esto solo cuenta como un partido. No nos gusta. Tenemos que resolver algunas cosas», reconoció Erik Spoelstra, técnico de Miami.

















