El Derby londinense fue un espectáculo deportivo que se manchó por la actuación deplorable de unos fanáticos y sus cantos racistas.
INGLATERRA, Londres.- En un emocionante encuentro, que se manchó de nuevo por un grupo de inadaptados que gritaron cantos racistas en contra de Rudiger, el Chelsea llegó a la casa del Tottenham y los bajaron de la nube en la que se encontraban tras la llegada de Mourinho al banquillo londinense. Fue un 0-2 imponente que afianzó a los de Lampard en el cuarto lugar de la Premier League.
El encuentro había comenzado con cierto balance entre ambos conjuntos, pero Willian marcó la diferencia en el minuto 12 del primer tiempo. Tras un tiro de esquina, ejecutado en corto, el brasileño tomó la pelota cerca de la línea final, se abrió un poco hacia el borde del área grande y cuando tuvo un mejor ángulo disparó con todo hacia el arco de los Spurs. La pelota se coló entre toda la defensa y se incrustó en las redes del local.
Cuando el primer tiempo finalizaba, se dió una jugada en el área del Tottenham: le lanzaron un balón a Marcos Alonso, quien la fue a disputar con el portero Gazzaniga y este, al fallar el balón, fue con las piernas arriba golpeando al lateral del Chelsea. En principio el juez central no sancionó ninguna infracción, pero después de la asistencia del videoarbitraje determinó que fue claro penal. El mismo autor del primer tanto, el brasileño Willian, cobró y cambió por gol para dejar cifras definitivas.
“Hoy estuvimos mal, no empezamos bien. Chelsea comenzó mejor que nosotros. Me decepciona. No estábamos concentrados. ¿El penalti?, es penalti. Buena decisión del VAR”, sostuvo el entrenador portugués de los Spurs José Mourinho, quien por primera vez en su carrera perdió un encuentro de local frente a uno de sus exequipos. ‘The Special One’ se quejó de, lo que él considera, una actuación exagerada en la reacción de Rudiger, después de la evidente patada que le dió Son, por la que el surcoreano se ganó la expulsión.
“Espero que Rüdiger se recupere de las costillas rotas porque seguramente se las habrá roto. Para mí, el fútbol es fútbol, la Premier League será fútbol inglés y para mí esa tarjeta roja es extraña”, dijo ‘Mou’ según reseñó el diario AS. La única nota negativa de lo que fue un gran espectáculo deportivo, la pusieron un grupo de fanáticos del Tottenham, quienes ‘vomitaron’ cantos racistas en contra del jugador del Chelsea Rudiger, el encuentro se paró tres veces por las repudiables expresiones y el árbitro fue criticado por no suspender el encuentro.
“Cualquier tipo de racismo es inaceptable, y no será tolerado en nuestro estadio. Tomamos estas cuestiones de forma extremadamente seria”, escribió el Tottenham en sus redes sociales, agregando que acudirán a todas sus herramientas para identificar a los responsables de estas acciones y proponerles una severa sanción.

















