Los socios del Barcelona votarán este domingo para elegir al nuevo presidente del club en unas elecciones democráticas que, en el actual contexto futbolístico español, suponen una anomalía respecto al modelo de votación que tienen la mayoría de las entidades deportivas profesionales.
“Hoy en día, es un hecho tan poco común que se convierte en un privilegio”, asegura el historiador Ángel Iturriaga, en una entrevista concedida a EFE. Un “privilegio” que los seguidores del Barça comparten con los del Real Madrid, Athletic Club y Osasuna.
Son los únicos clubes que aún mantienen un formato de comicios con sufragio universal, abiertos para todos sus socios. Según Iturriaga, experto en historia del fútbol, el elemento electoral “define la identidad de estos clubes, porque entre sus aficiones se genera un mayor sentimiento de pertenencia hacia la entidad”.
Sin embargo, la mayoría de los clubes españoles –y europeos– son sociedades anónimas en las que el poder se mide en acciones. En la elección del presidente solo participan los accionistas y el peso de sus votos equivale al capital que tengan invertido. Es un terreno abonado para fondos de inversión y multimillonarios.
“En estos clubes, los socios se han convertido en clientes. Tienen voz, porque pueden ir al campo a protestar, pero no voto. Y sin voto, es complicado cambiar las cosas”, dice Iturriaga.

















