El escándalo por los abusos sexuales en la Liga Nacional de Fútbol Femenino de Estados Unidos (NWSL) continúa marcando la agenda de la competición, que este miércoles se reanudó tras suspenderse el pasado fin de semana.
Tras los duros testimonios de las jugadoras Sinead Farrelly y Meleana Shim, poniendo al entrenador Paul Riley en el punto de mira, comenzaron a salir casos de futbolistas y el apoyo a todas ellas llegó por todos los medios.
La hasta ahora comisionada de la competición, Lisa Baird, se vio obligada a dimitir y la investigación se ha iniciado para tratar de escalerecer todos los casos de abuso que se han puesto sobre la mesa.
La pasada madrugada las protestas continuaron en los estadios en el regreso de los partidos: las jugadoras detuvieron los encuentros en el minuto seis para unirse en el círculo central y reclamar protección, apoyo y que no se cuestionen sus testimonios, en un emotivo momento al que se sumaron los aficionados presentes, con pancartas con lemas como ‘Power to the players’ (‘Poder para las jugadoras’)

















