La tercera edición de la Supercopa de España en territorio saudí está a la vuelta de la esquina. El torneo es fundamental para las arcas de la Federación Española de Fútbol y consecuentemente para el fútbol modesto. La mitad de los 40 millones de euros (42,968,600) que paga anualmente el país musulmán van a parar a la gestión del balompié ‘menos rico’.

Pero, ¿qué sucede con los 20 millones restantes? Los cuatro equipos participantes se lo reparten en una partición no equitativa porque los saudíes pagan en función de si tienen o no partidos atractivos, como si de la Superliga se tratase. Por contrato, si Madrid y Barcelona no alcanzan la final, el pago final se reduce hasta los 35 millones (37,597,525 dólares).

Con las cartas sobre la mesa, las cifras que se manejan son equitativas para los dos grandes del fútbol español. Tanto Real Madrid como Barcelona recibirán 3,1 millones (3.3 millones de dólares) por su presencia en el torneo. Los blancos se medirán en las semifinales al Valencia este miércoles, mientras que los culés harán lo propio con el Betis el jueves.

















