La Azulita sub 20 firmó un nuevo empate ante su similar de Nicaragua, pero dejó abierta una página con muchísimos renglones por corregir. Desde la falta de conjunto hasta la pobreza de sus atacantes para poder definir.
Si acaso, con la obligación de la localía por bandera, y en deuda por el aflictivo 2-2 del lunes, la Azulita salió desbocada al sonar el silbatazo inicial, y su descaro pudo galardonarlo en el amanecer del juego, pero careció de fortuna.
En siete minutos El Salvador ya había generado tres claras llegadas de peligro, dos por intermedio de Mayer Gil que probó de cabeza los reflejos del meta pinolero Erick Cerda y otra que estrelló a quemarropa en el poste.
El ímpetu con el que el conjunto cuscatleco entró al terreno de juego se evaporó después de esas llegadas y de dominador pasó a ser dominado por una Nicaragua valiente y quizá con mucha más idea clara de juego.
Y Neto Góchez, el míster de la Azulita, lo advirtió en seguida. «¡Hey, no compliquemos la pelota. tengámosla!», gritaba desde el banquillo.
El llamado, sin embargo, caía en «saco roto» pues para esa instancia del juego los nicaragüenses habían adelantado línea y mantenía a la Azulita arrinconada en su propia parcela y encomendados a los guantes de Nelson Castillo, que supo aguantar el temporal.

















