- El cuadro de Guardiola remató más veces a puerta y a ratos monopolizó el balón pero le resultó insuficiente para evitar la derrota en la tarde de Vardy
Achacar la derrota frente al Leicester a un futbolista del City es imposible. No se trata de señalar a nadie sino de tener una mirada más global respecto a un equipo que tiene problemas en defensa. Nadie atendió la llamada de socorro de Ederson, solo ante el peligro. Con metros por correr y con espacio que atacar, Vardy martirizó una y otra vez al cuadro de Guardiola. El ariete firmó una tarde inmejorable, beneficiado por las dudas de un rival que arranca la Premier con mal pie.
El City remató más veces que el Leicester -16 a 7-, y a ratos incluso monopolizó el balón, con una media de posesión que alcanzó el 72%. Datos en mano, sin mirar a la cancha, cualquiera hubiera apostado a que el equipo de Pep ganó sin problemas. Pero le faltó tener la eficacia que tuvo el de Rodgers en el Etihad. Siete intentos a puerta, cinco tantos. Infalible en ataque, liderado por Vardy y acompañado por Barnes y después por Maddison, el Leicester mereció recompensa.
No se le puede criticar mucho a Ederson, aunque a juicio de algunos al arquero brasileño le faltan intervenciones de mérito. Atrás no solo se puede hablar de Eric Garcia o de Aké, también se tiene que poner la lupa sobre Mendy y Walker. Lentos al correr hacia atrás, cometieron tres penaltis y el City dio la impresión de que no iba a meterse de nuevo en el choque, ni siquiera cuando el central holandés cabeceó a la red el 2-4. La esperanza duró apenas unos minutos.

















