Tres fechas le han sobrado al City para ser campeón de Inglaterra. El equipo de Manchester toca la cima solo un año después de que el Liverpool le arrebatara la Premier.
En tiempo de pandemia, sin el calor de su gente en el Etihad, fue el equipo más perspicaz de la liga. Supo adaptarse a las circunstancias más adversas y aprendió de cada error para poder firmar un triunfo que avala el trabajo de Guardiola y el de sus ayudantes: tres campeonatos en un lustro.

Una Premier no se gana de chiripa, mucho menos cuando se consigue con tanto margen. El City no se abandonó ni en sus peores momentos, por más que el arranque de temporada invitara a arrojar la toalla. El abultado tropiezo frente al Leicester, el empate ante el West Ham o la derrota contra el Tottenham dejaron al equipo a un abismo de la primera plaza. Durante algunas semanas el liderato fue tema secundario porque la prioridad fue encontrar un atajo hacia la Champions.
Esta liga tiene más valor que otras porque el City se repuso de cada golpe, dispuesto a probar que no se le ha terminado el apetito. Ha tenido que tocar pocas piezas el entrenador catalán para renovar las ganas de un grupo que ya ha entrado en la historia de la Premier. La tercera liga de Guardiola. El tiempo se encargará de colocarle en el lugar que le corresponde. En un año tan extraño, no hubo giro de guion que pudiera cambiar un final esperado desde hace tiempo: campeón de Inglaterra.

















